Escribir un diario no resulta fácil, sobre todo cuando uno está inmerso en un evento tan importante que podría cambiar el curso de su vida. Aun así, desde que cumplió los 16 años, el central de laRepública de Corea Song Juhun anota en él cada detalle cotidiano de su vida futbolística. Ese cuaderno lo ha acompañado también a Turquía, donde está disputando la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA.
Song, de 19 años, ha tenido la amabilidad de permitir a FIFA.com echar un vistazo a sus pensamientos. Por ejemplo, nos revela lo que escribió en vísperas del primer partido de su selección:
‘Ahora que hemos terminado los preparativos, la práctica ya ha quedado atrás. Cuando acabe este Mundial, ya no seré miembro de la selección nacional. No hay que intentar hacerlo bien, simplemente esforzarse. 21 de junio, Kayseri’.
La República de Corea empezó su campaña al día siguiente. Se impuso por 2-1 a la debutante Cuba tras comenzar perdiendo, y a continuación logró empatar ante el favorito Portugal, para luego perder 1-0 frente a Nigeria. Esos resultados le bastaron para acceder a octavos, aunque no sin la inquietud provocada por los goles recibidos antes de que transcurriesen diez minutos en todos sus encuentros. Además, tres de los cuatro goles en contra se produjeron en acciones a balón parado.
“Me sentí fatal, como si no fuese ni la mitad del jugador que era antes, y durante la fase de grupos no conseguí jugar como pensé que debía hacerlo”, admite Song. “El entrenador, mis padres y hasta mi hermana estaban preocupados por mí, así que yo quería encontrar mi ritmo como fuera. Quería que estuviesen orgullosos de mí. Así que antes de salir de la habitación para el partido contra Colombia, escribí:
‘Estoy a punto de ir al estadio, me encantaría volver aquí y abrir otra vez este libro después de que hayamos ganado. Vayamos a por todas, sin tener que lamentarnos por no haberlo intentado. 3 de julio, Trebisonda”.
‘Estoy a punto de ir al estadio, me encantaría volver aquí y abrir otra vez este libro después de que hayamos ganado. Vayamos a por todas, sin tener que lamentarnos por no haberlo intentado. 3 de julio, Trebisonda”.
Bien está lo que bien acaba Y sus mayores sueños estuvieron a punto de hacerse realidad: esa noche adelantó a los Guerreros de Taeguk mediante una volea con la zurda a los 16 minutos. Sin embargo, los colombianos forzarían la prórroga gracias a una falta al filo del pitido final que ejecutó magistralmente su capitán, Juan Quintero. En la posterior tanda de penales, Song volvió a encontrarse con la responsabilidad de marcar.
“Bueno, no fue el primer gol de mi carrera”, dice acerca del tanto que inauguró el casillero ante Colombia. “Pero sí el primero con la selección, y fue muy importante para que nos pusiésemos por delante por primera vez en el torneo. Aunque, al mismo tiempo, yo estaba algo nervioso, porque habíamos conservado la ventaja durante muchos minutos. Y en los penales fallé el segundo tiro de una manera tan estrepitosa que ni siquiera pude mirar a mis compañeros. Lo sentí muchísimo por ellos, y recé para que no perdiésemos por mi culpa”.
Por suerte para Song, los coreanos salieron victoriosos al término de una tanda de penales épica. Y, por desgracia para su compañero de la Universidad de Konkuk Cho Sukjae, Song también ganó una apuesta en ese choque.
“Ahora Sukjae está metido en un lío, porque bromeamos con lo que haría el otro si uno de nosotros marcaba contra Colombia”, explica. “Cuando lo conseguí me olvidé, con el ajetreo, de ir corriendo hacia él, como habíamos acordado, ¡pero ahora recuerdo que dijo que me iba a pagar una gran cena de buffet cuando volviésemos a casa!”.
Hacer historia Pese a todo, Song confía en tardar un poco más en cobrar esa deuda. La República de Corea está muy cerca de alcanzar las semifinales de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA por primera vez desde México 1983. En su camino se cruza nada menos que Irak, el rival contra el que alzó el título asiático al ganar en los penales el pasado mes de noviembre.
“En el campeonato continental ya nos enfrentamos dos veces”, señala. “Al principio no sabíamos mucho de ellos, y en la fase de grupos no parecían muy peligrosos, pero en la final se transformaron en un equipo totalmente distinto”.
“Recuerdo que incluso recibí una tarjeta amarilla cuando intentaba marcar a su número 11 [Humam Tarek], un mediapunta muy creativo. La mayor parte de los jugadores del año pasado están en el equipo actual, a mí me ha impresionado el fútbol que están haciendo aquí, sobre todo contra Inglaterra. Corren continuamente, y no se rinden nunca”.
En cuanto a sus objetivos, Song se sincera en su diario, como no podía ser de otro modo:
‘Nuestro próximo rival es Irak. Y nuestra meta, las semifinales. Ahora que hemos llegado hasta aquí, debemos ganarles y reescribir la historia’.
‘Nuestro próximo rival es Irak. Y nuestra meta, las semifinales. Ahora que hemos llegado hasta aquí, debemos ganarles y reescribir la historia’.
No hay comentarios:
Publicar un comentario